La Comunicación en el marketing

La Comunicación en el marketing

Los enfoques del marketing nos muestran las estrategias utilizadas a lo largo de la historia de las empresas con los consumidores. Los diversos autores responsables de los módulos didácticos universitarios datan desde la orientación a la producción, Ford 1920, con el lema “cuanto más producto se fabrique, más se venderá”, pasando por la orientación hacia el producto donde la empresas se centran en la calidad del producto para diferenciarse de sus competidores y el nacimiento del artículo; miopía del marketing (Theodore Levitt, quien la estudió en un artículo publicado en 1966 en la revista Harvard Business Review). El autor propone la que las empresas deben centrar sus productos en las necesidades de los clientes. Hasta la orientación hacia las ventas o resultados, donde prima las estrategias que consiguen de ventas, ventas y más ventas. Recientemente se ha acuñado el término marketing de relaciones, donde se atribuye al cliente un papel central en el eje de la empresa. Las empresas buscan dotar a todos los departamentos en función y para el cliente. En la actualidad, pretendemos adoptar estrategias para que el cliente sea un instrumento para el modelo relacional de la marca.  La extensión de la marca ha llevado a las empresas de perfumes a fabricar su propia línea de ropa y a las empresas de ropa a crear su propia fragancia. Todo para que el consumidor tenga una relación con nuestra marca.marca-empresas

¿Las relaciones son para siempre?, ¿se puede hacer preso a nuestro proceso neuronal para obtener satisfacción con una solo marca?, ¿realmente empezó las estrategias con la revolución industrial y la producción en masa?

Empezando por el final que realmente es el origen, no. Las estrategias no empezaron con el enfoque hacia la producción. Dentro de las herramientas del marketing encontramos la comunicación y esta data de hace millones de años.  Más o menos, hace 200.000 años el hombre neandertal ya se comunicaban sobre qué productos naturales producían la muerte o cuales eran comestibles.

Una marca no nos puede satisfacer y relacionarse con nuestro cerebro como único referente, quizás no suene el refrán de “en la variedad está el gusto”. Nuestro cerebro procesa información y toma decisiones en función de las necesidades que previene, pero a su vez se preocupa de procurar placer para sí mismo. El placer es percibido cuando obtenemos una serie de condicionantes neurológicos que segregan la dopamina o sustancia del placer.  Uno de los determinantes de la segregación de la dopamina de la variedad y el gusto. Por lo tanto una marca no puede segregar la dopamina que nos pide nuestro cerebro.

Por último, me gustaría que cada uno reflexionara si las relaciones son para siempre. Basta con mirar a nuestro alrededor para contestar a esta pregunta. Se trata de una estrategia suicida buscar una relación estable entre el consumidor y la marca.

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