Inteligencia emocional dentro del Liderazgo Empresarial

Inteligencia emocional dentro del Liderazgo Empresarial

En el liderazgo empresarial, la inteligencia emocional juega un papel esencial. A parte de tener conocimientos en lo que a gestión de empresas se refiere, también hay que tener conocimientos básicos, y estos últimos pueden llegar a ser incluso más importantes que los otros, en lo que podemos llamar “gestión de empleados”.

Con esto nos referimos a la inteligencia emocional, las aptitudes que posee el líder y que son la clave para que la empresa prospere y evolucione constantemente. Estas aptitudes pueden ser el compromiso, la seguridad en uno mismo, la capacidad de convicción (pero no para manipular, sino para motivar a la plantilla), el afán de superación, la empatía…Hay que saber ponerse en el lugar del otro y entender como se siente, lo que le puede motivar y ayudar en su trabajo diario.

Tiene que reinar un ambiente ideal para el trabajo, que los empleados estén satisfechos de sus progresos y se sientan realizados. En algunas ocasiones, el liderazgo empresarial requiere cierta dureza. Pero esta dureza no es imperativa, simplemente se refiere a mostrarse firme, afrontar los problemas y cuestiones de la empresa con total profesionalidad y saber hacer, tomar decisiones duras, pero beneficiosas para la empresa. Debemos aprovechar, saber utilizar el poder que nos otorga ser el líder, para conseguir un óptimo rendimiento en el trabajo y que todos y cada uno de los componentes y sectores de la empresa funcionen a la perfección y se complementen, se ayuden en todo lo que sea necesario en lo que denominamos trabajo en equipo. Aplicando esta dureza, se puede comprobar que los resultados son bastante positivos. Es importante no intentar parecer simpáticos en ciertos momentos en los que hay que mantenerse firme, pero firme desde la empatía, esa es la clave. Este es un error muy común, aparentar dejando a un lado la importancia que supone llevar a cuestas una empresa, un negocio.

Otra aptitud a trabajar es saber decir no. No se puede dudar en momentos de alto riesgo y si es necesario decir no, hay que hacerlo con total naturalidad. La última palabra la tiene en líder, por lo que tiene que escuchar las opiniones de sus empleados y sensibilizarse con ellos, contrastando toda la información y emitiendo un veredicto final, fruto de la puesta en común de las ideas. Estas ideas pueden aportar soluciones útiles, pero no podemos olvidar que según la calidad de estas, el líder puede desatenderlas. Recuerda, firmeza y empatía son la clave.

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