Al rey lo que es del rey

Al rey lo que es del rey

El béisbol no sólo es un deporte para campeones, sino una opción para quienes gustan de ejercitar el cuerpo y la mente hasta niveles extremos.

El segundo jugador al bat visualiza desde home el campo de juego; reconoce el tipo de pitcheo al que se está enfrentando y sabe que si conecta una bola larga, los jardineros irán como bólidos tras la pequeña pelota de piel, hilo y caucho, sabiendo que la fortaleza del equipo contrario está en sus jardineros central y derecho.

La gente en las tribunas está levantada; grita y canta las creativas porras que levantan también el ánimo de cualquier jugador, mientras él está concentrado tratando de tomar la decisión correcta. De reojo, comprende el lenguaje de señas con el que su entrenador le habla y recuerda entonces, la estrategia perfecta para avanzar a su jugador en segunda y llegar, sin problemas de velocidad, a primera base.

Es la vieja jugada de “toque de sacrificio” en la que se engaña al equipo contrario, haciéndole creer que el bateo será con fuerza y hacia a los jardines; pero al final, la bola quedará a unos cuantos pasos de home, por medio de un pequeño y suave contacto del bat con la bola. Entonces, ningún jugador del otro equipo llegará a ella antes de que él se coloque en primera y su compañero en segunda.

¡Así se juega el llamado rey de los deportes!, el béisbol, un juego en el que se necesita sagacidad y destreza no sólo física sino mental. Y es que aunque a veces se piensa que éste y varios deportes desarrollan únicamente el cuerpo y la actitud, muchos desconocemos la cantidad de efectos mentales que se producen al estar parado frente al pitcher con el bat entre las manos o cuando, desde la tercera base, se está al acecho de una “rola” o “bola de aire”, a cualquier velocidad.

Los beisbolistas utilizan todos sus sentidos y el intelecto. Desarrollan una concentración múltiple inigualable, pues tienen que prever el tipo de pitcheo que les lanzarán, analizar la posición de sus jugadores y la de sus contrincantes para saber hacia dónde y con qué fuerza batearán, observar el lenguaje secreto del entrenador, prepararse para realizar la jugada correcta y tener un plan B, por si el equipo contrario intenta realizar un out en su contra.
A través del béisbol, estos deportistas pulen procesos mentales tan complejos como el análisis, la agilidad de pensamiento, las visiones panorámica y estratégica, y la toma de decisiones planeadas y de contingencia.

Son atletas que desarrollan el cuerpo, el buen espíritu y el cerebro gracias a su gran esfuerzo y dedicación individual. Así como al compromiso, compañerismo y ambiente de respeto que se vive entre los miembros del equipo e, incluso, por la naturaleza de la disciplina, entre los contrincantes.

¡Por eso el béisbol es el rey! Es el llamado deporte de las inteligencias, porque al jugarlo no sólo utilizas los pies, también el cerebro. Porque mientras visualizas el panorama como si fueras un estratega de ajedrez, escuchas un lenguaje hecho de silencios y señas, planeas la jugada individual perfecta para convertirla en una mega jugada de equipo, sientes la pasión y la fiebre del juego; todavía queda en el cerebro y en el corazón de los jugadores el espacio perfecto para conectar un hit que vuele la barda del jardín y, posteriormente, darle la mano y el alma al equipo perdedor.

Así que si eres de aquéllos que buscan en su vida conquistar la victoria desde la punta de los pies hasta las dendritas de su cerebro, en un ambiente de amistad, pasión y respeto, cambia tus tenis por unos spikes y atrévete a usar los pies, la cabeza y las manos para lo que son: Los pies para correr, la cabeza para pensar y las manos para batear.

 

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